
LUCRO CESANTE POR CIBERDELINCUENCIA.
Un ataque informático no solo cuesta lo que se roba: cuesta los días parados, los pedidos perdidos y los clientes que no vuelven. Cuantificamos ese beneficio dejado de obtener con una cifra que se sostiene en sala.
Empresas que dejaron de producir o vender mientras sus sistemas estaban cifrados.
Ataques que expusieron precios, clientes o proyectos y dieron ventaja a terceros.
Pólizas de ciberriesgo o proveedores de TI a los que hay que acreditar el perjuicio real.
Combinamos el análisis técnico del incidente con el económico: qué sistemas cayeron y cuánto tiempo, qué actividad se perdió y cuánto habría facturado la empresa sin el ataque.

Déjanos tus datos y te llamamos para valorarlo. Confidencial desde el primer mensaje.
El mismo método en cada encargo, para que el informe resista cualquier impugnación.
Una llamada breve para entender qué se discute, qué pruebas tienes y en qué punto está el procedimiento.
Te decimos con franqueza si la pericial puede ayudarte. Si tiene sentido, recibes alcance, plazo y coste por escrito.
Preservamos la evidencia con métodos forenses y documentamos cada paso para que nadie pueda cuestionarla.
Conclusiones claras primero, detalle técnico después. Y, si hace falta, lo defendemos en sala.
La aseguradora discutía cada euro de la reclamación. El informe unió la parte técnica y la económica y cerramos un acuerdo razonable.”

Lo que más nos preguntan los abogados antes de encargar esta pericial.
El daño emergente es lo que se ha perdido o gastado; el lucro cesante, lo que se ha dejado de ganar. Podemos cuantificar ambos en el mismo informe.
Ventas históricas, contabilidad y datos de actividad anteriores y posteriores al incidente. Con ellos construimos el escenario sin ataque.
Sí. Saber cómo y cuándo ocurrió es imprescindible para atribuir el perjuicio con rigor.
¿Tienes un caso sobre la mesa? Llámanos y lo valoramos contigo.